El ciclo de vida de cualquier empresa, particularmente en el sector de alimentos y comercio minorista, está marcado por fluctuaciones inevitables. La economía de consumo no es una línea recta ascendente, sino un océano de mareas estacionales donde la previsibilidad es un lujo que pocos pueden permitirse. A lo largo del año, los patrones de gasto de los consumidores cambian drásticamente, influenciados por festividades, transiciones climáticas, periodos vacacionales y, por supuesto, por las realidades macroeconómicas y fiscales de cada país. En este escenario, la estacionalidad del consumidor representa uno de los desafíos más profundos y complejos para la gerencia moderna.
Para ilustrar esta dinámica, es fundamental observar cómo las empresas de nicho y de alta calidad logran navegar estas aguas turbulentas. Un caso de estudio excepcional en la industria alimentaria latinoamericana es el de María Mallarino y su empresa productora de mochis, pionera en la región . A través de su experiencia, se revela no solo la anatomía de la estacionalidad, sino también las estrategias defensivas y ofensivas necesarias para construir un negocio a prueba de ciclos económicos .
La Anatomía de la Estacionalidad y la Frustración del Empresario
La estacionalidad no discrimina; afecta desde a los gigantes multinacionales hasta a las pequeñas y medianas empresas (PYMES). Sin embargo, el impacto es asimétricamente más fuerte en las empresas en etapa de consolidación que dependen de un flujo de caja constante para mantener operaciones intensivas en capital humano e infraestructura. Los consumidores tienden a concentrar su gasto en épocas específicas del año, dejando “valles” de demanda que pueden asfixiar a los negocios menos preparados.
Una de las mayores frustraciones que enfrentan los directivos es precisamente esta incapacidad de controlar el entorno externo. María Mallarino identifica claramente esta frustración: el dolor de ver cómo, a pesar de los esfuerzos de mercadeo y la excelencia operativa, hay meses donde las ventas simplemente se contraen . Febrero, por ejemplo, es clásicamente un mes de recesión en el consumo minorista . Tras el excesivo gasto de diciembre y enero, el consumidor promedio ajusta su presupuesto, limitando salidas a comer y compras discrecionales . Esta retracción natural se convierte en un reto que escapa al control directo de la gerencia, generando una comprensible sensación de impotencia .
Pero la frustración va mucho más allá de la simple temporalidad de las ventas. La mayor frustración para los empresarios en mercados emergentes, según destaca la propia Mallarino, es la carencia de un entorno gubernamental que promueva y proteja la creación de empresa y la generación de empleo . En contraste con países donde las políticas públicas incentivan el riesgo empresarial, los líderes de negocios en América Latina a menudo sienten que operan contra la corriente, sin redes de apoyo institucionales sólidas .
“El ciclo natural de ventas a menudo se ve exacerbado por políticas fiscales y laborales que, en lugar de actuar como amortiguadores, añaden peso a la carga operativa de las organizaciones.”
Esta falta de apoyo se vuelve crítica durante los meses de baja demanda. Cuando las ventas caen, los costos fijos permanecen inamovibles. Si a esto se suman reformas laborales, incrementos desproporcionados del salario mínimo y nuevas estructuras tributarias, el valle estacional puede convertirse rápidamente en un abismo financiero . La resiliencia, por tanto, no es solo una cualidad deseable, sino una necesidad de supervivencia absoluta.
Los Retos Operativos: El Iceberg Oculto del Emprendimiento
Para poder preocuparse por la estacionalidad, una empresa primero debe sobrevivir a su propia concepción y puesta en marcha. Los retos operativos iniciales suelen ser monumentales y configuran la capacidad de la empresa para resistir futuras crisis. El desarrollo de productos innovadores, especialmente aquellos que requieren tecnología de punta y adaptaciones locales, exige una tenacidad fuera de lo común.
El caso de la producción industrial de mochis en Colombia ejemplifica perfectamente este punto. El reto más grande e inicial fue la adaptación tecnológica . Importar maquinaria de Japón, Taiwán y China es solo el primer paso; la verdadera odisea radica en la calibración y tropicalización del proceso . Lograr el equilibrio exacto entre la textura de la masa y la consistencia del helado tomó diez extenuantes meses de pruebas ininterrumpidas, absorbiendo recursos financieros y requiriendo la intervención de consultoría internacional especializada .
Este nivel de persistencia técnica demuestra un reto fundamental en la alta gerencia: la capacidad de mantener la visión a pesar del fracaso repetido. Durante este periodo, la recomendación de los expertos apuntaba a comprometer la calidad del producto (modificando la proporción de helado y masa), pero la negativa de Mallarino a sacrificar la excelencia de su producto cimentó las bases de una marca premium . Mantenerse firme en la promesa de valor, utilizando ingredientes de máxima calidad como pastas de avellana y pistacho 100% italianas y leches reales sin grasas hidrogenadas, es un reto gigantesco cuando los números financieros urgen por economizar .
Superada la barrera técnica, los verdaderos retos exógenos comenzaron a manifestarse. La pandemia global de COVID-19 supuso un evento de cisne negro que destruyó la planificación estratégica de millones de empresas. Sin embargo, frente al pánico generalizado y el cierre masivo de negocios, la audacia gerencial permitió identificar oportunidades. En lugar de contraerse, empresas resilientes lograron aprovechar la reducción de costos en arrendamientos comerciales para expandirse . En plena crisis sanitaria, la empresa de Mallarino abrió seis nuevos puntos de venta y expandió su presencia a ciudades estratégicas como Medellín, Barranquilla y Cartagena, apoyándose fuertemente en plataformas de logística de última milla .
Navegando las Tormentas Macroeconómicas
Si la pandemia fue un reto de agilidad y adaptación rápida, el entorno político y económico subsecuente ha sido un desafío de resistencia y reestructuración profunda. La implementación de nuevas políticas fiscales en Colombia ha redibujado el mapa de la rentabilidad corporativa.
El impacto del llamado “impuesto saludable” es un caso de estudio crítico sobre cómo las políticas públicas afectan la competitividad de las PYMES. Este gravamen, sumado a las presiones inflacionarias y la fluctuación de los aranceles de importación, ha creado un entorno hostil para los productores de alimentos . Un ejemplo claro es el gravamen del 20% a insumos como la cocoa . Este costo se transfiere en cascada a lo largo de la cadena productiva, y al venderse el producto final con IVA e impuesto al consumo, la carga tributaria puede alcanzar un asfixiante 39% . Para una empresa mediana, esta acumulación impositiva ataca directamente sus márgenes, limitando su capacidad para reinvertir, contratar personal o soportar la estacionalidad normal del mercado .
Para contrarrestar estos embates macroeconómicos, la estrategia corporativa exige decisiones frías y calculadas. Es aquí donde la figura del “efecto acordeón” cobra relevancia. Cuando el entorno macroeconómico aprieta, las empresas deben tener la agilidad de contraer sus operaciones ineficientes y proteger su núcleo rentable. La evaluación rigurosa de las vías de distribución es vital. Operar en ubicaciones con un solo acceso terrestre, como Villavicencio, implica un riesgo logístico inmenso . Si la carretera colapsa, los envíos aéreos triplican el costo logístico, borrando cualquier margen de utilidad . Tomar la difícil decisión de cerrar puntos de venta que no justifican su costo operativo es uno de los mayores retos estratégicos, pero es esencial para la salud financiera a largo plazo .
La Arquitectura Humana: Delegación y Racionalidad
Sobrevivir a la estacionalidad, a la inflación, a los impuestos y a las pandemias no es una tarea que un gerente pueda asumir en solitario. La construcción de un equipo directivo sólido es la barrera más efectiva contra el fracaso empresarial.
En el corazón de esta estructura organizativa debe existir un equilibrio entre la audacia creativa y el pragmatismo financiero. María Mallarino destaca que su mayor reto personal fue precisamente aprender a pensar racionalmente y no dejar que la emoción dictara las decisiones en los momentos donde rendirse parecía la opción más lógica . En este delicado equilibrio, la figura de la “mano derecha” es insustituible.
El acompañamiento de un perfil financiero, que en su caso es liderado por su esposo, proporciona un ancla de realidad fundamental . Un buen líder financiero proyecta escenarios donde los primeros años pueden operar con rentabilidad nula o negativa y obliga a la gerencia a evaluar los números fríamente antes de ejecutar movimientos estratégicos . Del mismo modo, la confianza en el equipo operativo, como una jefatura de planta experimentada y vocal, permite sostener la calidad del producto . Un líder operativo competente es aquel que no teme contradecir a la gerencia si detecta riesgos en la producción o en la manipulación de maquinaria delicada que requiere calibración diaria en función de la humedad y la temperatura . Delegar estas funciones de manera efectiva transforma al equipo en una extensión del cerebro del gerente, liberando a este último para enfocarse en la visión a futuro .
Perspectivas a Futuro: Crecimiento y Diversificación Internacional
Pese a las severas tormentas económicas y la constante amenaza de la estacionalidad, el verdadero líder empresarial mantiene su mirada puesta en el horizonte. ¿Cómo se mitiga el riesgo de un mercado local volátil? A través de la diversificación geográfica y de producto.
Las perspectivas a futuro en la industria de la innovación alimentaria, desde la visión de María Mallarino, son sorprendentemente positivas . A pesar de los retos impositivos recientes, existe un renovado optimismo basado en la resiliencia del sector y la posibilidad de reformas que gradúen o eliminen gravámenes destructivos para la industria nacional . Con una capacidad instalada capaz de producir hasta 20,000 unidades diarias, el imperativo estratégico es escalar el negocio .
La expansión internacional se erige como el escudo definitivo contra la estacionalidad local. Al abrir nuevos mercados, los ciclos de consumo se diversifican. Sin embargo, la exportación presenta sus propios y complejos desafíos. El envío de productos lácteos a mercados como Estados Unidos está fuertemente restringido por normativas veterinarias y sanitarias internacionales . La solución a estas barreras demuestra una vez más el poder de la innovación: el desarrollo de líneas de productos alternativos, como formulaciones veganas basadas en leches vegetales de alta calidad, permite sortear los bloqueos regulatorios y acceder a mercados de alto poder adquisitivo .
Además, la apertura hacia mercados latinoamericanos como Ecuador representa un paso natural de crecimiento . Superados los baches de inestabilidad política que afectaron transacciones con países como Venezuela en el pasado—donde el riesgo de bloqueo financiero en Estados Unidos por trazabilidad de fondos forzó la suspensión de operaciones—la empresa se prepara para consolidarse a nivel regional.
El futuro pertenece a aquellos que logran estructurar sus negocios desde el primer día, proyectando escenarios financieros reales, y que asumen que la vida empresarial es, en esencia, la resolución ininterrumpida de problemas. La clave para vencer la estacionalidad y cualquier otra crisis, como bien lo ha demostrado esta marca, radica en dos principios inquebrantables: mantener el orden desde el comienzo y, por encima de todo, nunca rendirse .
Agradecimientos
Agradecemos la valiosa colaboración de María Mallarino, CEO de la empresa Mochi Mochi Soul Ice Cream en Colombia, para el desarrollo de este artículo.

